Crítica del álbum ‘Rest’ (Atlantic) de Charlotte Gainsgbourg (por Ion Romay)

Crítica del álbum 'Rest' (Atlantic) de Charlotte Gainsgbourg (por Ion Romay) A1Rbg6JtlbL

Charlotte Gainsgbourg

‘REST’

(ATLANTIC)

Texto: Ion Romay

Descubrí que el francés no era aquella lengua empalagosa y cursi y sí una tan bella como cuidadosa, el día que la elegí – casi a regañadientes – como asignatura opcional de la carrera de Periodismo. Esto me abrió a un país con una cultura musical intachable, sublime…única. Adjetivos que resultan más que válidos para explicar de una manera clara, concisa y directamente resumida lo que concita el nuevo disco de Charlotte Gainsgbourg . Volvemos a vislumbrar a través de estas 11 canciones en forma de elegía al todo amor posible, a una Gainsgbourg -apellidos de alta alcurnia sin duda- ingeniosamente ingenua – en absoluto inocente-, diva y con ese toque aniñada, casi de lolita, tan seductor como irresistible.

Como en los altibajos que suceden en el amor, en este disco viste su voz, sus ritmos e incluso su discurso de constantes cambios, demostrando con ello su enorme paleta de registros. A nadie se le escapa – es algo que se observa simplemente mirando los títulos de los temas- que estamos ante una oda -!y que oda!- al amor. Tema tan cacareado como denostado, gastado y vilipendiado.. pero en el que la diva francófona se sumerge, perdón, nos sumerge, con una solidez de alguien que sabe lo que quiere y como lograrlo. Quizás en su madurez compositiva logra una transmisión de sentimientos llenos de sentido y sensibilidad. Sensaciones que resultan sensacionales, eso es lo que propone y dispone ¨la Gainsbourg¨ en este delicado e intrincado viaje sonoro.

Al estilo de su padre, Serge, y seguro inducida por una madre como ¨la Birkin¨ y todo el universo cultural que mamó con y de ellos, estamos antes un disco tan sencillo como grandioso. A modo de homenaje a su padre, Charlotte, ha tomado la determinación decirnos ¨je Táime¨ a su manera, y me seduce.

¨Rest¨ supone un aliento de, voces íntimas en francés y estribillos ingleses en una suerte de ensalada dónde resulta contínua la combinación de la belleza e ingenuidad de Stereolab con el poso narrativo de Belle and Sebastian. Líricamente, hay mucho que desempacar. No es de sorprender que una sensación de melancolía recorra nuestro cuerpo -hablamos de la chanson francaise , pero cuanto más escuchas, más te das cuenta de que ella realiza poesía a través de una suerte de combinación certera entre letras potentemente inspiradas y música desestabilizadoramente íntima.

Su voz, coqueta, nostálgica, inquietante o los tres a la vez, domina la mezcla. Sonidos dulcemente viciosos y en absoluto empalagosos; dolorosos pero realmente majestuosos son los que propone y dispone una de las francesas más internacionales con la maestría mundial de alguien que, sin duda, se sabe con la verdad del amor en su interior.

Un álbum en el que gozarás un dulce sufrimiento; padecerás un delicioso amargor y en el que sin duda revivirás todas y cada una de las formas de amar del ser humano a través del único lenguaje universal que trasmite tantos sentimientos encontrados, la música.

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