Crítica de ‘En busca de los discos perdidos’ de Mark Spitznagel (por David Blutaski)

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Esta aventura autobiográfica no va de coleccionismo, ni tan siquiera va de música, el argumento “En busca de los vinilos perdidos” (Editorial Contra, 2017) versa sobre la sempiterna añoranza a la juventud perdida. Una juventud que recoge todo aquello que nos define a base de primeras experiencias, y marca a fuego esos momentos mágicos que idealizaremos con nostalgia el resto de nuestra vida.

El reputado periodista Mark Spitznagel hilvana, partiendo de su propia crisis de la mediana edad, un esquizofrénico relato de recuperación de vivencias perdidas a través de la búsqueda de aquellos discos que un día vendió, olvidando que cada uno de esos objetos era un recuerdo importante de su vida, momentos que nunca volverán – ¿o sí? -. La excusa musical, y en concreto el coleccionismo de discos de vinilo (en el libro se venera más al objeto físico que a la música que transporta), simplemente ubica al personaje en un contexto, una época y una situación social. Las motivaciones y los sentimientos que se desprenden de la historia son atemporales, pero la forma de vida alrededor de estos trozos de plástico negros, y todas las experiencias que los jóvenes vivieron a su alrededor, son definitorios de las generaciones de las últimas décadas del siglo pasado. Por eso Mark no quiere una copia de sus vinilos, quiere sus vinilos; el manchado, el rayado, el que tiene un número de teléfono apuntado en la portada. Por eso no importa que algunos de esos discos le resulten hoy en día infumables o que algunos nombres propios puedan resultar bochornosos, lo importante es que son la puerta a experiencias pasadas que están en peligro de extinción y de olvido. Es de agradecer el poco interés que Spitznagel pone en crear artificialmente un compendio de grandes referencias musicales –que las hay-, sino también reflejar las bondades de esa “música de mierda” que por una razón u otra también es importante en nuestra discografía biográfica.

Vale la pena recorrer página a página este viaje junto a nuestro protagonista, aunque a veces puede llegar a desasosegarnos, solamente por llegar a un bien elaborado desenlace que, aunque sentimentaloide, en el que logra hacernos empatizar profundamente a todos aquellos que, más o menos, “hace veinte años que tenemos veinte años” y que tenemos todavía clavada la aguja del giradiscos.

Texto: David Blutaski

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http://editorialcontra.com/producto/en-busca-de-los-discos-perdidos/

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