Jules & Moss presentan ‘The Cokine Cockee’ (Oblack 010)

010  Jules & Moss presentan 'The Cokine Cockee' (Oblack 010) 010

Aquí hay vacile disco, descaro funkoide, apostura indefectiblemente houssie y algunas cosas más que iremos desvelando de forma suavecita, sin que duela.

El dúo formado por los franceses Jules & Moss se cocinan un EP para Oblack en el que el tema original que da nombre a dicha entrega “The Cokine Cockee” es una suerte de pasaje de house a baja velocidad y frecuencias cuasi lo-fi’s, con altísimo influjo underground que nada más ya, en la primera escucha, parece salir de una catacumba llena de vicio, sonido y poca luz, muy poca luz. Aquí se suda sobre el terciopelo magenta a pesar de que los movimientos son cadenciosos, lentos, como a cámara lenta. Lo vocal es fantasmal, le añade una extrañeza atractiva al corte, la distorsión cinemática funciona. Todo sabe a negro y está caliente.

El remix que firma el productor parisino Phil Weeks le proporciona a este “The Cokine Cockee” alegría electrónica, un rollo suave dubby y le acrecienta el acento house. Suma kilates de cara a su efecto en la pista de baile, le añade hierro al asunto y ese ritmo quedón que, desde lo sintetizado, es lo más destacado de esta buena revisión. Bien Weeks, se nota que bien sabes lo que te traes ente manos y máquinas.

El segundo tema en discordia -“Cyprine Joyeuse”- de Jules & Moss es una suerte de viaje house con claro ascendente funky, con punteo de guitarra loopeado como inesperado protagonista, en el que lo percusivo marca un devenir juguetón, divertido y bailón. Tiene este track un aire atemporal interesante, una pegada amable pero adictiva. En la segunda parte del corte se va sumando elementos sintéticos que lo van oscureciendo, lo atemperan, le restan un poco de esa luz destellante del riff y lo fijan de nuevo a lo underground. Tiene rollazo y feeling, ¿qué más se puede pedir?

Finalmente Jules & Moss, perfectamente sinergiados con su colega el también francés Oliver Woog, presentan, para cerrar este ep para Oblack, su tema “La Redime”. Aquí inciden en esta forma de ver el house desde un sotano húmedo y cálido. Suena todo mucho más analógico, como a más de verdad, aunque igualmente subterráneo. El desarrollo del corte está bien alicatado, como mandan los cánones, va sumando elementos –instrumentos y vocales- que le aportan seducción y dejan en el oyente, y danzante, un regusto raro pero amable, una sensación para repetir. Será el temazo a descubrir en un EP en el que parece hacer de tapadillo y, oh, aquí es donde salta la sorpresa.

(NOTA DE PRENSA)