LGBQTM (La “M” es de Música con mayúsculas) en Sónar 2017 (por Alberto Noriega del Castillo)

Artistas presentes en el Sónar Festival y su compromiso en temas de género, sexualidad, feminismo y música.

Es una costumbre afianzada y parte de la filosofía del Sónar Festival asegurar la presencia de artistas con todo tipo de propuestas. Conciertos, conferencias y experiencias que ahondan en la comprensión de la condición humana y la relación de cualquier cosa imaginable con la música, creatividad o tecnología. Este artículo pretende hablar sobre música y sobre los artistas del Sónar. Aquellos talentos que nos dan su visión queer y lgbt de las cuestiones de género. La homofobia existe (Chechenia, Rusia, Ten Walls, Trump) y también el debate. Necesitamos miradas críticas e inclusivas, la importancia de todo tipo de colectivo dentro de la industria musical, artística o creativa es evidente. De hecho, no hace falta hacer una artículo sobre el tema. El objetivo es exponer esta diversidad y respeto que inspira el festival Sónar, hablar de buena música electrónica de baile y desde otro enfoque (un heterosexual que escribe sobre música y cuestiones de género a través de las opiniones y vivencias de los artistas).

La diversidad en el Sónar está garantizada, la expresión de la libre identidad sexual, también. Dejemos pues que sean los artistas los que nos expongan sus ideas, condición, cosmogonía. Desde la total libertad y varios enfoques, pues en la variedad esta el gusto y quizás: la normalidad.

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Kiddy Smile

Es de origen camerunés, de aquí que su lucha sea doble: contra la discriminación racial y sexual. Combate con mucho amor por la música house e invita a apostar por la identificación propia sin miedo al qué dirán. “Hay un refrán africano que dice ‘no conoces la felicidad si no has sufrido’. Nuestra condición es una bendición y una condena”, declaró. Opta por reafirmarse y transmitir buena energía, un mensaje de respeto a través del house inspirado en sus raíces clásicas. “Como artista queer y de color, tengo la responsabilidad de lanzar un mensaje, además de divertirme con lo que hago”. En una canción, en el “intro” se escucha a una madre que increpa en francés a su hijo al descubrir que oculta maquillaje, vestidos y fotos de hombres desnudos.

“Hasta que salí del armario, pensaba que la gente como yo tenía un problema, que no debía sentirme orgulloso de mí mismo y no debía mostrarme tal cual era. Cuando lo hice, mi actitud cambió completamente, vi que ser gay era una bendición (…) Y empecé a ver el mundo de manera distinta”. El momento clave fue a los 28 años cuando decidió contar a sus padres sobre su homosexualidad. “Al principio me arrepentí de haberlo hecho, porque no se lo tomaron nada bien, pero debía hacerlo. Estaba cansado de tener que ‘bajar el volumen’ de mi homosexualidad cuando iba a visitarles. Pero con el tiempo, es algo que nos ha unido más”.

Y su pulsión expresiva viene en forma de poderosa música house. “Porque es música con alma”, dice. “Hay mucho house espantoso, pero yo me refiero a maestros como Frankie Knuckles, Romanthony o Todd Terry”. Música por la que siente verdadera adoración. Kiddy Smile se refiere a Sylvester como “mi madre” y a Grace Jones como “mi padre”. Otros dos artistas que desde bien joven le han influenciado en muchos sentidos. “Me gusta bucear tanto en mi masculinidad como en mi feminidad. Y no soy andrógino, soy un hombre negro y gay que se expresa en cada momento según se siente”. Orgulloso no tanto de su condición sexual, pues hay que normalizar las cuestiones de género. Está encantado de formar parte de la escena ballroom de París. De formar parte de The House of Ninja, una de las grandes familias de la escena de NY. “Esta es la comunidad con la que me siento identificado”. Y prosigue: “Ellos me hicieron creer en el concepto de comunidad de verdad, porque en ella nadie te juzga por tus características, cada cual es bienvenido tal y como es”. Hace algunos años, antes de centrarse en su música, una lesión truncó su carrera como bailarín. “Me quedé a las puertas del vídeo de Hung Up”, de Madonna. Y dice: “Pensé que estaría en aquella gira, me pagaron el viaje a NY a una prueba definitiva, me quedé en las puertas”. Alude a que el equipo de Madonna pensó que su físico no encajaba con el resto, se sintió rechazado no por su talento, sino por razones ajenas a él, “porque soy grande y negro, básicamente”. Así que Kiddy Smile decidió sonreír y “mezclar, hacer mi música, decidí que lo primero era mi individualidad”. “En ocasiones no me siento parte de la comunidad LGTB, debería ser más abierta. Hay demasiados hombres gays que discriminan a aquellos que son muy afeminados. ¿Cómo es posible?” Kiddy Smile, cuyo nombre es Pierre Hache, vino dispuesto a mezclar temas en su primera sesión para el Sónar, lo mejor de ese house con alma, dispuesto a provocar esa sonrisa (parte de su nombre artístico). Agitar con música. Eso sí, tenías que acercarte mucho a los bailarines, pues el sonido no era del todo atronador. Venía con la tarea hecha. Hizo un dj set orientado a dejar lo mejor de su colección musical y celebrar en pleno día un set muy queer, empezó con Locomía, no se diga más. De hecho, en una entrevista, confesó que tenía una intro que ha descartado, una voz que al principio del set diría en español: “Todo lo que hace, lo hace para los maricones”. No lo hará, pues vivir libre la identidad de género es la mejor reivindicación que hay y la más necesaria. También confiesa que no cantará ninguna de sus canciones, “confío en que otro año el festival me permita dar un concierto y presentar mi disco”, deja caer así, con naturalidad. Otra clara declaración de intenciones. Un futuro concierto. Esta vez Kiddy Smile viene con un dj set diseñado para traer lo mejor de la escena parisina e internacional del ballroom en el Sónar by Day.

the-black-madonna-1-sonar-bcn-2017  LGBQTM (La “M” es de Música con mayúsculas) en Sónar 2017 (por Alberto Noriega del Castillo) the black madonna 1 sonar bcn 2017

The Black Madonna

Marea Stamper se ha ganado una merecida reputación como dj y que surge desde el underground de Chicago y no deja a nadie indiferente con su gusto y capacidad de mezclar géneros varios. El respeto total no viene tanto por su dominio e inventiva para mezclar house inteligente, ese hecho con el lado izquierdo del cerebro. Tampoco por su moniker, The Black Madonna y sus tracks. El respeto viene por su disposición a hablar sobre feminismo, temas LGBTQ y raciales. Su filosofía es una exhortación a volver a las raíces, como explica en su manifesto: “La música de baile necesita Riot Girls. La música de baile necesita a Patti Smith. Necesita a DJ Sprinkles. La música de baile necesita incomodar con su euforia… La música de baile no necesita más del status quo”. Creció como una perfecta extraña en Kentucky. Huyó de ese entorno rural y se fue a Chicago, ahí encontró su sitio. Y sigue programando y pinchando en el Smart Bar. Cuando Trump fue elegido presidente de EE.UU. sintió que volvía al pasado, de vuelta a su infancia en su Kentucky. Pero se sacudió rápido el golpe. Sintió la necesidad de hablar, reivindicar que los que viven al margen deben seguir bailando en raves y luchando contra Trump y lo que representa. A continuación, parte de una especie del alegato o ensayo “Refusing to dance in secret: The Black Madonna”. Comienza explicando su infancia, le parece “curioso cómo las demás personas saben que tienes problemas de género antes que tú. Me llamaban “it” (eso), porque no actuaba como un hombre ni como una mujer”. De ahí la necesidad crear una alternativa, huída hacia adentro. Stamper dice: “tenía todo un mundo en mi interior. El walkman fue la invención más importante en toda mi vida. Si las baterías morían, mi mundo musical interior también”.

Sigue su explicación (me limito a la traducción literal de partes de su texto “Refusing  to dance in secret”): “Más adelante, cuando hice más amigos, encontré más personas como yo. Anarquistas sobre temas de género. Conocí feministas. Mis novios gays y yo nos colamos en afters, clubs y luego raves. Estos mundos secretos eran pases momentáneos a la libertad y seguridad”. Refugios necesarios para alguien que no encaja en la parte rural de EE.UU. “Puedo recordar momentos de libertad deliciosos, cuando alguien ponía a Deee-Lite o “Little Bird” de Annie Lennox en el tocadiscos y podíamos ser nosotros mismos un breve momento; después, el hechizo se rompía y teníamos que volver a nuestra vida ‘normal’ en Kentucky”. Más: “Soy lo suficiente mayor para recordar a mis amigos en la secundaria siendo forzados a terapias para convertirse en heterosexuales. Tenían una droga que podía ‘curarlos’. Tengo que pensar en estas cosas. Cuando vivíamos nuestras vidas en secreto y la felicidad venía a bocanadas. Debo recordar todo esto, pues ahora soy la esposa de una inmigrante. Soy hija de feministas. Soy parte y estoy unida a la causa de la equidad de matrimonio. Soy la nieta de una lesbiana que nunca pudo salir del armario con seguridad durante su vida. Soy miembro de un barrio de Chicago hecho por nuevos americanos a los que amo y respeto, que ahora temen por los suyos y por los que están indocumentados. Tengo que recordar todo esto porque soy una ruidosa y orgullosa persona queer trabajando en la industria de la música de baile, a quien lo mejor y más brillante le viene de un gran mosaico de identidades sexuales y cuestiones de género. Recordemos que escribía esto el día después de la victoria de Donald Trump: “Tengo que recordar todo eso por la terrorífica decisión que América tomó la noche anterior. Soy una persona blanca de una parte rural de América. He visto a muchas personas de orígenes como los míos que votaron ir a la guerra contra lo que he dicho antes. He visto este país rechazar la tutoría gratuita y la asistencia pública que me ha mantenido a mí y a mi madre y a millones como nosotros a flote hasta que pudimos mejorar nuestra condición. Estoy apenada profundamente de las personas que votaron, a menudo en contra de sus propios intereses, por la supremacía blanca, resultado de un miedo irracional y xenófobo y resentimiento hacia “los otros”. Eligieron a un petulante, sin preparación, llorón y tirano. Vi a mujeres votar contra sus derechos reproductivos para elegir a un hombre que sugirió que las mujeres deberían ser castigadas por sus abortos y alejarlas de la fuerza de trabajo. Su compañero en la carrera presidencial, firmó una ley que pedía que en los abortos o embarazos fallidos, los fetos recibieran servicios funerarios. Con la presidencia de Trump inmigrantes y refugiados se enfrentarán a inimaginables dificultades, además de las que ya encaran. Los supremacistas blancos han dado alas con la elección a un hombre siempre listo para la cámara y que suelta como un loro sus opiniones y puntos de vista. Las mujeres viven en un país donde el líder no solo asalta sexualmente a quien le apetece con impunidad, país de ese 50% de personas que no pensaron que estos asaltos lo descalificaban para el puesto más importante. Con esta elección los derechos del matrimonio igualitario no tienen casi oportunidad. Y nuestro vicepresidente quiere volver a la conversión barbárica de los gays, la terapia que mis amigos sufrieron como adolescentes. Aviso de spoiler: siguen siendo todos muy fucking gay”. Su opinión sobre el papel de la mujer en el mundo de la música de baile es igual de apasionada e interesante: “Mi reacción inicial es que no se trataba en realidad sobre género, era sobre calidad. No eres un buen DJ por tu habilidad de silbar mientras meas de pie; lo que te hace un DJ de calidad es tener ciertas cualidades, nada que ver con el género. ¿Pero por qué el 80% de artistas de tu club local son hombres? ¿Por qué solo hay seis mujeres en el top 100 anual de Resident Advisor? Existen muchas razones”. Y Stamper prosigue: “Ha habido muchas investigaciones sobre la poca participación de la mujer en campos técnicos y es cierto que algunos se aplican a la música de baile. En parte es por la falta de pares. Las personas que destacan en campos técnicos vienen de un grupo con pares más fuertes que se parecen mucho a ellos, las mujeres no tienen esto de la misma forma; a pesar de que se empieza a notar más su presencia. Por la misma razón hay menos mujeres programadoras en la industria informática. Ambientes hostiles: las mujeres en campos técnicos a menudo se enfrentan a ambientes hostiles. Son cosas que pasan. Parte de la falta de representación también es visual. Muchas veces las imágenes de las mujeres en posiciones técnicas no se reflejan en los medios. Es un asunto complicado. Tengo que decirles que no tengo las respuestas, pero sí tengo las preguntas”.

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Matmos

Dúo que manufactura grandiosa música conceptual, dicen que es una versión pop de la música concreta, célebres por los amantes del IDM de todo el planeta. Se unieron a experimentar juntos hace 20 años. Matmos es el nombre y no sabemos si se debe al río que figura en la película Barbarella o viene del sueco (que significa comida machacada). Álbumes a partir de la actividad neuronal de los cangrejos de río, sonidos de objetos cotidianos, procedimientos quirúrgicos, o como en su último LP, “The Marriage Of True Minds”, donde Daniel trataba de comunicar el concepto del álbum a la mente de Schmidt por medio de telepatía. Por la misma razón, su último trabajo hecho con una lavadora suena menos ambicioso. Pero es así, su compañera de estudio esta vez es una Maytag Ultimate Care II. “Es totalmente crucial que sea una lavadora, pues tiene ciertos sonidos y una especie de frecuencia que resuena”. Daniel dice más: “tiene ruidos mecánicos y líquidos, todo un vocabulario”. Esta pareja musical es una feliz pareja en la vida real. De hecho este tema refleja un poco de su vida en común, pues la lavadora es una pieza importante en la vida de toda pareja. Como el resto de su obra, Daniel lo ve como una floritura más, otro genial truco. “Existen momentos muy krautrock de percusiones -se siente muy táctil y medio hippy- y después hay momentos de fake-tape music, y se acaba con un jam en forma de rave. Creo que nuestra lavadora tenía distintas prendas dentro”. Schmidt antes trabajó como profesor en el departamento de nuevos géneros en el San Francisco Art Institute. Daniel defendió con éxito su disertación sobre el culto literario a la melancolía en la Universidad de Berkeley en California y ahora es profesor asociado de inglés en la Johns Hopkins University. Sus palabras: “Vivimos en un mundo dominado por el lenguaje y signos a expensas de lo sónico. Y lo sónico es una experiencia física inmanente. No es necesariamente lingüístico o cultural. Es algo que debemos capturar con signos e ideas. Como las etiquetas de Soundcloud. Un sistema hermoso, no estoy en contra del lenguaje, soy profesor de literatura. Pero hay que ver que hay un sistema para tratar el sonido en el que estamos evitando tratarlo en sus propios términos. Y a eso lo llamo lo “queer” de la música. “Queerness” inmanente que se resiste a los signos y a la categorización. Quizá mi sueño para Matmos, si me pudiera callar, sería permitir que lo sónico se vuelva algo indómito y que eso sea prioritario a la teorización y forcejeo conceptual”. Matmos es uno de los mejores grupos para entrevistar. Ambos tienen una relación simbiótica en la que terminan las frases del otro y ninguno diría que son pareja. Ellos creen que parte del secreto es ser tan distintos. “Está bien si eres Gilbert and George”, cuando hablan sobre las parejas que se parecen y visten conjuntados. Hablan con pericia y sin tapujos sobre su sexualidad y aventuras a lo largo de más de 20 años de prolífica carrera. Y aún así son críticos y no se jactan de ser un referente importantísimo para los amantes de la música avanzada. Dicen que con Björk se sentían demasiado irreverentes en temas de sexualidad, pues hablan sin tapujos y son célebres sus entrevistas en profundidad. Pero volviendo a la música, aunque Björk ha dicho tener un concepto propio del tema sexual. Sobre trabajar con ella, Schmidt dice: “Lo que era raro de trabajar con Björk es que para un álbum de Matmos podía trabajar durante dos años, y un par de miles de personas lo iban a escuchar. Y a su vez, podía estar trabajando intensamente, pero por menos tiempo, quizás un mes, en un álbum de Björk que millones de personas escucharían. Es una oportunidad increíble, pero también es una situación de tener un arma apuntando a tu cabeza. Creo que es sorprendente lo lejos que hemos llegado considerando nuestras limitaciones y habilidades musicales. Siempre siento que en algún momento nos van a denunciar como charlatanes. Nos han preguntado de enseñar en un seminario de arte en Harvard, y pienso que es el momento oportuno para que alguien de la audiencia se levante y diga… ‘¿Entonces son ustedes carentes de talento y están llenos de mierda?’. Lo cierto es que dieron un show con una lavadora y a todos nos pareció de lo más normal.

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Arca

Cada año hablamos de Arca en el Sónar y este año no es la excepción. Meteórico ascenso de la mano de Kanye West (Yeezus) y Björk (Vulnicura). Hace lo que le apetece con su música y con su cuerpo. Lo vimos hace dos años en el escenario del SónarHall y fue una de las sensaciones del festival. Él reivindica su identidad queer dentro y fuera del escenario. Desde que salió de Venezuela, donde no podía vivir su sexualidad con libertad, encontró en NY el sitio perfecto para buscar su identidad y estamparla en todo lo que crea. Latex, cuero, botas hasta los muslos y con diez centímetros de tacones, maquillaje y música hecha por un verdadero extraterrestre. Es doloroso irse de casa, aunque uno escape de la inestabilidad sociopolítica. Esa mezcla de impotencia, tener que irse y tomar distancia de lo que uno ama. Alejandro Ghersi habla de su diáspora, la búsqueda de libertad y voz propia. Creaciones llenas de capas, voces encantadoras, improvisaciones y siempre en castellano: “el idioma en el que mis padres se peleaban y en el que se divorciaron”, dice en un dossier para la prensa. “Es el idioma en el que presencié la violencia familiar. El teatro de la emoción, donde las cosas se distancian, para mí no es el inglés. El lenguaje con el que me purgo debe ser el mismo”. Al principio parece que las letras hablan de amantes, sexualidad y su visión queer. Pero para alguien que ha dejado su tierra, infiere enseguida que hay otra poética en su trabajo y resulta terriblemente familiar. Ahora lo sabes, escucha de nuevo “Sin Rumbo”. Encontrarse fuera de casa crea una interesante dialéctica, complicando aún más una narrativa de por sí complicada. Una casa nunca conocida: “donde la persona en la que te conviertes encaja en el lugar que has dejado atrás”. En el tema “Anoche” se refiere a una utopía que aún nadie ha conocido (¿hablará de la sexualidad o de Venezuela?). La nostalgia se hace más presente cuando usa las “tonadas” venezolanas. Un referente enorme para él es Simón Díaz. Sin duda el más conocido de los cantantes de folclore en su país. En “Reverie” hay este guiño: “Cuando el amor llega así de esta manera / El carutal reverdece”. Arca: “Cuando veo el paisaje culturalmente, la respuesta es natural: es así cómo debo comprometerme con las preocupaciones del mundo”. Quizás es que como latino y como expatriado, el que firma este texto, puedo entender el arte de Ghersi como algo aún más efervescente y demoledor. Se trata de acabar con las fronteras, así sea hablar del campo venezolano o de la estética queer. Vivimos una época donde las narrativas empujan a normalizar lo queer a partir de la normativa hetero. Arca se rebela y ata lo queer a lo monstruoso, muestra una fascinación por lo grotesco y junto a Jesse Kanda crean un universo oscuro donde la incomodidad se vuelve belleza, descubrimiento y sanación. Este compromiso para incomodar es en parte lo que le ha granjeado un lugar en el mundo de la creación. El mensaje es claro: resistir. Chavela Vargas tendría hoy 98 años. Su contribución a la música popular trasciende toda explicación lógica. Arca se inspira mucho en La Chamana. El visionario Ghersi tiene referentes que no todo anglosajón puede comprender en su contexto: Simón Díaz, Caetano Veloso, Mercedes Sosa, Celia Cruz, Chavela… A la última la recupera para explicar su condición. “Tengo una conexión profunda con la manera en la que existió como artista y como persona”. En parte es esa cosa que inmortalizó Facundo Cabral: “No soy de aquí, ni soy de allá”. Chavela no era mexicana, pero murió mexicana. Le pasa algo similar con su Venezuela. Colisión cultural que explica el sentimiento de alienación experimentado por los niños de la diáspora. “Chavela murió como mujer, pero no era mujer… Hay una parte de mí que se siente como un hombre y otra parte que no”, dice con sinceridad. “Chavela personificó algo que aún no se ha entendido. Para mí, no tenía género. Y eso es algo natural, pues en las cultura precolombinas, la división entre lo masculino y lo femenino se entendía de una forma que no era binaria”. La Chamana salió del armario a la edad de 81 años, construyó su carrera retando a la sociedad mexicana del siglo pasado. Usó pantalones, bebió y fumó sin reparo alguno. Cosa rara en su época. Y aunque las rancheras son canciones que se cantan a mujeres, ella siempre se las cantó a las mujeres, se negó a cambiar el género, dijo que fue “la primera mujer que se atrevió a cantar a las mujeres. No puedo contradecir ni al autor ni a mí misma”. Trata de subvertir las expresiones normativas sobre género. De hecho, Arca, en Xen, se conceptualiza como alguien sin género pero que usa pronombres femeninos. Ghersi abraza fluir entre géneros. Huir de lo binario. En los últimos dj sets de Arca se escucha a Chavela y su “Llorona” (recientemente -y con Björk- en CDMX), con un dramático lip-sync. Hace 98 años del nacimiento de Chavela y sigue siendo artista necesaria, rebelde sobre el género y una mujer cuya contribución no entiende más que de emoción, amor y deseo de encontrar su propia voz.

En ediciones anteriores…       

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Anohni

Antony Hegarty, el célebre cantante de Antony and The Jhonsons y de Hercules And The Love Affair. Estuvo el año pasado en el Festival Sónar como Anohni presentando “Hopelessness” en Sónar. Ella se ha identificado como transgénero y hace un par de años pide que se refieran (como lo acabo de hacer) a “ella”. El debut de “Hopelesu sness” mezclaba crítica con pop vagamente bailable. En “Drone Bomb Me” se cuenta la historia de una niña afgana que pide a un dron que acabe con su miseria. El show se estrenó por primera vez en Europa, Antony Heggerty en una especie de burka y detrás de ella la proyección de un primerísimo primer plano de un rostro que acompasa a la perfección a la melodiosa voz de Anohni y a los elegantes arreglos de Oneohtrix Point Never y Hudson Mohawke. Otro ejemplo, en el tema “4 Degrees”, que se ocupa de informar sobre el estudio de este año que dice que la temperatura aumentará esos grados a final de siglo y provocará la extinción de una sexta parte de los seres vivos.

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Kaytranada

Kaytranada es otro que con 23 años se abrió al mundo y declaró su homosexualidad. Cuando tenía 16 se lo confesó a su madre y hermano hasta creyó que era una etapa de curiosidad bisexual. Louis Kevin Celestin recientemente estaba siempre de pésimo humor. Como Kaytranada vendía todos los boletos para sus shows. Pero a los 23 años, después de lanzar su álbum debut “99.9%” estaba exhausto y lo cobraba con su madre y hermano menor, con el que compartía habitación. Pasaba todas las noches trabajando en su música, dormía por la tarde y sentía inconsolable. Su madre le preguntaba que qué le pasaba. Simplemente estaba deprimido. Yo fui uno de los que lo conoció gracias a su remix de Janet Jackson “If”, que se hizo viral. Lo trajo al presente y dejó claro que tenía un estilo único. Incluso aún se habla que Janet Jackson se puso en contacto con él agradecida y le dijo que habría que hacer un remix oficial del tema (“If”). Lo mismo le pasó con Amerie y con Missy Elliot. En casa su depresión escalaba. Algo estaba mal. “Estaba enfadado por tonterías”. Un día de caos su hermana fue a consolarlo y explotó: “Algo dentro de mí se catapultó. Algo decía despierta de una puñetera vez. Sentía que había dos personas dentro de mí, que intentaba ser alguien que no era yo, estaba frustrado que nadie supiera quién era yo en realidad”. La confusión era tal que pensaba que era bisexual, eso fue lo que confesó al principio. Pero era aún prueba de que estaba reprimiendo parte de su sexualidad. En parte por su procedencia de Haití, “somos de ahí, y ahí no se acepta la homosexualidad”. Hace un par de años Kay aún estaba en una relación con una mujer. De ahí que se pensara que era solo una fase. Al final, el invierno pasado, lo dijo definitivamente. Se confesó gay. Su familia le apoyó y al final podría confesar: “Me siento mejor de lo que jamás me sentí. He estado triste toda mi vida, pero al carajo con eso, sé que tengo buenas cosas por delante. No sé sinceramente si estoy 100% feliz (debe ser por eso que el título de su primer álbum es 99.9%). Pero estoy a punto de llegar ahí”.

“No me digo heterosexual. No me me digo gay. Soy simplemente yo”. De hecho, es tan reciente aceptar su condición que confesaba no haber quedado con un hombre aún, tampoco ha visitado un bar gay, tampoco tenía un grupo de amigos para ir y aunque ha confesado su secreto a sus amigos, siente que es raro la idea de ir con ellos y ligar. Tampoco se ve en las redes sociales para conseguir “matchs”, en parte por su relativa fama. “I just want to come out clean and shit”. Su álbum el año pasado consiguió llevarlo por todo el mundo, Sónar incluído. Es curioso cómo después de un apabullante debut, aún compartía habitación con su hermano pequeño. Kay: “When the album comes out, I swear I’m gonna be everywhere. I’m gonna be, like, not just staying here in this basement making beats all the time. I’ll be like a bird from the nest, just flying away to be free”.

Más artista orgullosos de mostrar su identidad sexual…

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Syd Tha Kyd (The Internet). Sydney Bennett (en la foto) es la responsable de la angelical voz de la agrupación de neo soul The Internet. Fue además una de los miembros fundadores del colectivo de hip hop Odd Future. Con 24 años es abiertamente gay desde hace unos cuantos y no tiene ninguna clase de prejuicio al escribir sus canciones para otras mujeres. Frank Ocean. Otro célebre artista (que canceló actuación a última hora del Primavera Sound) salió del armario en 2012 a través de Tumblr cuando era miembro del colectivo Odd Future. Su primer amor fue a los 19 años y fue un hombre. St. Vincent. Annie Clark es talentosa y hermosa, ahora es pareja de Cara Delevigne, hoy Annie se conoce como St. Vincent y en una entrevista en Rolling Stone habló de su sexualidad, dijo no ser heterosexual u homosexual, solo fluye y se deja llevar por lo que siente. Básicamente no es asunto de nadie. Pero está bien pararse a reflexionar sobre estas cosas. Comprender esa idea del dúo Matmos de ver a la música como algo queer. Carecemos de un lenguaje perfecto para hablar sobre música con sus propios términos, rehuyendo etiquetas. Prueba es el nivel del debate actual sobre sexualidad y género, vemos que sucede lo mismo. Quizás es el reto del periodista es entender que necesitamos a las etiquetas, pero solo para trascenderlas y poder disfrutar de la música, arte y sexualidad en sus propios términos.

TEXTO: Alberto Noriega del Castillo (Es periodista y escritor. También músico y dj autodidacta).

 

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